Noviazgo

AMOR REAL O ATRACCIÓN FATAL

Por: Carlos Mesones y Abby Arrué

1. HISTORIAS FATALES, Y MÁS DIVORCIOS

A lo largo de la vida de mi esposa y de la mía, hemos visto diferentes historias que reflejan como los jóvenes viven en sus relaciones amorosas, en sus veintes y en sus treintas; y hay síntomas que se notan cuando una relación no va bien.

Lo que podemos identificar en esas historias son 3 síntomas de atracción fatal:

  • CARNAL, es decir relaciones basadas en la atracción física y sexual
    • Cuando la Biblia habla de pasiones sensuales describe justamente lo carnal; como dice un autor : “la pasión es la caricatura del amor, se parece mucho al amor, pero no tiene su potencial, no tiene el poder de construir una relación duradera y significativa, que permita a la pareja experimentar un profundo sentido de realización personal.”
  • OCULTO, con inseguridades y desafiando todo código de ética.
    • Hay quienes salen a conversar inicialmente y luego se besan, elevando el tono fuerte en las conversaciones, pero acuerdan no admitir que salen para evitar sospechas. Se llaman «mi amor» por WhatsApp o celular, pero siguen manteniéndolo en secreto y eventualmente lo niegan. Esto puede ser debido a inseguridad, vergüenza de la pareja, inmadurez o falta de fe. Génesis 20:1-18
  • TÓXICO, haciéndose daño progresivo al punto de romper un compromiso
    • Las relaciones tóxicas son aquellas en las que una de las partes, o ambas,se ven afectadas por la conducta y/o actitudes del otro. Lo tóxico busca destruir a la persona. Juan 10:10

Y muchas veces en las historias de la iglesia hay un síntoma más:

  • RELIGIOSIDAD, afán por ser bíblico, pero los demás ven falta de frutos.

Para que un árbol esté seco es porque la raíz está seca, por eso siempre la raíz de una atracción fatal será nuestra sequedad espiritual. En algunos casos hay heridas del alma no sanadas que contribuye como terreno infértil a que no prosperen relaciones sanas. Pero, sin duda siempre el problema central será la ausencia de Dios en una pareja.

Es muy cierto que hoy en día hay una presión mediática sobre los jóvenes y sobre todo en los jóvenes profesionales a tener una pareja estable y casarse, como si fuera parte de un ciclo que hay que cumplir socialmente, y a veces ante la presión se toman decisiones inmaduras sobre el empezar una relación sentimental e incluso dar el paso del matrimonio sin pensar realmente si eso tiene futuro o no.

Las estadísticas de Lima metropolitana nos dicen que la mayoría de las chicas se casan entre los 25 y 29 años de edad y la mayoría de los chicos se casan entre los 30 a 34. Pero recuerda que tu vida es personal, y debes confiar en los planes de Dios y no tratará de perseguir lo que todo el mundo que no lo conoce persigue.

Justamente porque muchos jóvenes no maduros y sin Cristo se casan, sin mayor propósito, es que en los últimos 5 años el ratio de divorcios ha pasado de 30% a 38%.

La tendencia nacional es 2 divorcios por cada 5 matrimonios, y en Europa ya es 3.

El divorcio = matrimonio inmaduro (personas inmaduras, afectadas por divorcios).

2. ETAPAS DE RELACIÓN BAJO ÉTICA CRISTIANA

La vida cristiana es una vida de procesos. Y en el ámbito sentimental, aunque no hay reglas rígidas, hay consejo bíblico para ir por etapas, y evitar un daño emocional en el camino. Por eso las etapas aconsejables, en una relación sentimental, son: amistad, enamoramiento, noviazgo, y matrimonio. Como bien dice ese dicho entre pastores: “amistades largas, noviazgos cortos, matrimonios para toda la vida”. Al mismo tiempo la vida cristiana es como un iceberg, donde importa tanto lo que se ve como lo que está debajo de lo visible, pues allí es donde ocurren pasiones desbordadas como el sexting, pornografía, entre otras, de las cuales solo el Señor puede liberarnos si lo dejamos tomar el control de nuestra vida y nuestras relaciones.

3. SANSÓN: SOLO ATRACCIÓN FATAL

La historia de Sansón curiosamente empieza con la historia de sus padres, quienes adoraron genuinamente Dios. Sansón recibió un buen ejemplo, pero eso no implica que tomemos buenas decisiones. Jueces 13:8-22

Sin embargo, luego vemos en la historia de Sansón que fue movido más por sus pasiones y emociones, que por la fe que tenían sus padres.

Hoy en día, justamente, parte del problema con la idea del «enamoramiento», es la distorsión que el mundo hace respecto a lo que es el amor. A menudo sería más exacto decir que aquellos que se «enamoran», en realidad «caen en la lujuria» o «caen en el encaprichamiento» o «caen en la co-dependencia».

La historia nos lleva al capítulo 14 de Jueces. El texto dice:

Sansón fue al pueblo de Timná, y al ver a una joven filistea se enamoró de ellaCuando volvió, le dijo a sus padres:

—He visto en Timná a una joven filistea, y quiero casarme con ella. Hagan ustedes los arreglos necesarios para la boda.

Sus padres, entonces, le preguntaron:

—¿Por qué tienes que elegir como esposa a una mujer de esos filisteos, que no conocen a Dios? ….

Pero Sansón insistió:

Esa muchacha es la que me gusta. Vayan a pedirla para que sea mi esposa.

¿Quién le puso el pare? ¿Y hoy quién le pone el pare a jóvenes encaprichados?

Padres, mentores y líderes deben ser consientes de su responsabilidad como iglesia. Como amigos sean sinceros cuando vean algo mal, y díganselo a quien lo necesite.

Enamorarse fuera de Dios… es solo carnal, sensual

Sansón se había acostumbrado a complacer sus caprichos, a mentir, y creía que todo eso nunca tendría consecuencias. Caía en relaciones tóxicas, como vemos en sus 2 relaciones más detalladas, sin considerar que tuvo sexo con una prostituta.

Sansón tuvo una prometida, y ella le estuvo llorando durante toda una semana, en una dinámica súper tóxica, para obtener información. ¿Qué curioso que la biblia ya nos hable de estos temas aún en medio de quienes Dios escoge con planes divinos no?

El chantaje emocional es tóxico… siempre.

En el capítulo 15 vemos hazañas de Sansón, y al mismo tiempo se nos dice que “Durante veinte años, Sansón fue jefe de los israelitas”. Pero, aunque habían pasado 2 décadas, el corazón de Sansón no había madurado, por eso un día “vio a una prostituta, y entró a su casa para pasar la noche.”

Tiempo después el relato nos muestra la dinámica tóxica en la que cayó con Dalila:

16: 4 Después Sansón se enamoró de una mujer llamada Dalila, que vivía en el valle de Sorec.

—¿Cómo puedes decir que me amas, si me sigues engañando? …todavía no me dices cuál es el secreto de tu gran fuerza!

16: 16 Todos los días Dalila seguía insistiendo con la misma pregunta, y tanto se hartó Sansón que se quería morir.

17 Finalmente, Sansón le confesó a Dalila su secreto.

20 Sansón despertó pensando que iba a librarse como antes, pero no sabía que Dios ya lo había abandonado.

21 Los filisteos lo sujetaron y le sacaron los ojos.

Una relación que empieza mal, termina mal, te aleja de Dios, y te hace daño.

4. ISAAC Y REBECA: UN AMOR REAL

Antes de entrar a otro modelo bíblico positivo me gustaría que conozcamos la teoría triangular del amor de Robert Stemberg, que se basa en 3 componentes:

  • INTIMIDAD
    • Conexión y el vínculo entre la pareja
    • Comunicación, respecto y bienestar
  • PASIÓN
    • Atracción sexual
    • Excitación emocional /experiencias
  • COMPROMISO
    • Deseo de mantener la unión
    • Compartir un proyecto de vida

 

Ahora sí vamos de lleno con una historia muy positiva como la de Isaac y Rebeca, en Génesis 24. Vemos en este relato 2 principios claves para la elección de la pareja:

  • Fe en común [ 24: 3-4 …no casarás a mi hijo… con ninguna mujer de Canaán.]
  • Actitud y vocación de servicio [14 permite que la muchacha a quien le pida… no sólo me dé agua a mí… Así sabré…]
  • Obediencia el Señor [14  … que ella es la mujer que has elegido para Isaac, quien siempre te obedece en todo»]

Isaac tenía claro su propósito, que era el mismo que había recibido su padre, de que Dios los usaría para una nueva nación, Isaac era obediente a lo que Dios le ordenaba. Con fe, intercesión en oracion y en obediencia se escoge bien.

Si no comparte la misma fe en Jesús mejor ni lo intentes.

Escoge familiares, amigos y mentores que te apoyen en un proceso tan importante y complejo como es una pareja para toda la vida, tú escoges esos consejeros.

Si es de Dios, lo reconoce la familia, los amigos y la iglesia. Ser parte de la Iglesia también es compartir tu vida sentimental con esa Comunidad de fe siempre que estés dispuesto a vivir bajo la ética cristiana qué enseña Jesús.

Yugo desigual

Un asunto muy distorsionado dentro de la Iglesia es el concepto del yugo desigual. muchos han crecido presuponiendo que cuando la Biblia dice que no se unan en yugo desigual con los incrédulos se está refiriendo a la relación sentimental entre un evangélico y un católico, y eso no es preciso. El concepto del yugo desigual no se refiere a la religión de procedencia de cada persona, sino se refiere al origen de la fe personal que cada uno ha decidido tener. Debe responder a preguntas como: ¿Has nacido de nuevo, te has arrepentido? ¿o pecar es normal para ti?

Incluso con el tiempo no solo se refiere a la fe sino también al propósito de vida en Dios que cada persona ha asumido en su propia vida. Algo claro de parte de Dios. ¿Tienes propósito en tu vida para unirte a alguien?

4.TESTIMONIO PERSONAL: ABY Y CARLOS 

Nuestra historia de amor como cualquier otra es bien particular, pues aún a pesar de estar ambos sirviendo al Señor cada uno trae su propia historia personal de decepciones amorosas y ciertos fracasos.

Nos conocimos en abril del 2018, luego fuimos sirviendo juntos en el ministerio, nos hicimos amigos, y con el paso de tiempo surgió una amistad especial, pero que nunca cruzó la línea de una amistad por el respecto que ambos nos teníamos el uno al otro, y porque ella se encontraba en una relación. Solo cuando ella estuvo nuevamente libre, con los sentimientos más claros, y una convicción definida de parte de Dios, es que me atreví a decirle para salir y mostrarle lo que había en mi corazón, esperando por fe que ella dijera lo mismo. Eso fue en diciembre del 2019. Y luego de unos meses de orar, y que nos apoyaran en oración, decidimos empezar nuestra relación en marzo del 2020, previo a la pandemia.

Fue un proceso difícil, pero logramos en el Señor sobrellevar la relación a distancia por 4 meses, y en ese año nos comprometimos, y al año siguiente, el 3 de julio del 2021 nos casamos delante de Dios, nuestra familia y amigos. Fue un día de gran bendición, y una de las mejores vacaciones que hemos disfrutado con Aby.

 

Conclusión

Finalmente, para evitar relaciones fatales debemos reemplazar esos síntomas de los que hablamos enfocándonos en Jesús, y lo que él representa para nosotros. Es evidente que las decisiones impulsivas basadas en la atracción física, la falta de transparencia y las dinámicas tóxicas llevan al dolor, nublarnos y alejarnos de Dios.

Sin embargo, al seguir los principios de amistad, fe compartida y servicio mutuo, como vimos en la historia de Isaac y Rebeca, podemos construir relaciones sólidas y significativas que honren a Dios.

Nuestro testimonio personal nos recuerda que la búsqueda de la voluntad de Dios y la confianza en Su guía pueden llevarnos a una relación llena de propósito y bendición.

Por lo tanto, te invito reflexionar sobre sus propias relaciones y dejar que Dios audite tu corazón, mente y las decisiones que estás tomando.

¿Dejarás que Dios “guíe” tu relación, actual o futura?

Carlos Mesones y Abby Arrué son pareja pastoral de jóvenes en la IAC y M de Monterrico

Noviazgo

Amistad y enamoramiento

Por: Nick Davies

¿Dónde está la línea entre amigos y enamorados? ¿Cómo sabes si ya son ‘amigos con compromiso’?

Establezcamos los datos sencillos sobre la diferencia entre nosotros y los tiempos bíblicos. En aquel entonces:

  • El enamoramiento no existía.
  • Las amistades entre géneros fuera de la familia eran raras.
  • Las que existían eran «amistades de reciprocidad» – patrones y clientes.

Sin embargo, actualmente vivimos en una cultura muy diferente, con nuestra educación de masas, mayor movimiento social, redes sociales más amplias y diferente ritmo de relaciones románticas. La diferencia entre una o dos generaciones es bastante grande, por no hablar de hace 2000 años. Debemos tener cuidado con cómo aplicamos fielmente la Biblia a nuestros tiempos cuando pensamos en la amistad y el enamoramiento.

Empecemos por ver cómo Jesús define la amistad como amor mutuo sacrificial, y luego pensaremos en lo que esto significa para el enamoramiento.

 

El ADN de todas las relaciones cristianas: amigos de Jesús y entre sí.

En Juan 15, poco antes de la cruz, Jesús llama por fin amigos a sus discípulos.* Tómate un momento para leer estos tres versículos:

12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

La amistad en este sentido cristiano es algo más que la comprensión normal de una mera historia compartida, experiencias e intereses comunes. Es amor sacrificial, modelado por Jesús dando su vida por sus discípulos. Saber esto los clasifica en una categoría diferente: de siervos a amigos (v. 15). Ahora están en el círculo íntimo, saben de qué se ocupan el Padre y el Hijo.

Esto era bastante contracultural en dos frentes. Es el lenguaje de la familia redirigido para referirse a personas que no son familia. Además, esto es muy diferente a las «amistades de reciprocidad» de patronos y clientes. Sus discípulos, y nosotros, debemos seguir su ritmo de amistad, de amor sacrificado a los demás. Lo deja claro en los dos versículos siguientes:

16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

La relación básica entre todos los cristianos es esta amistad mutuamente sacrificial, basada en el maravilloso acto de gracia de Jesús declarándonos sus amigos, muriendo por nosotros. Entre ancianos y jóvenes, líderes y laicos, hombres y mujeres, la forma predeterminada de relacionarse es como amigos en la forma en que Jesús describe allí en el versículo 13. Cualquiera que sea la función de la reunión eclesial -un culto, una reunión de jóvenes, de jóvenes adultos, de hombres y mujeres-, todas ellas son, ante todo, reuniones de amigos que se aman mutuamente. Este fuerte vínculo horizontal es el ADN de todas las relaciones cristianas. Si se me permite ser un poco provocador, cuando se piensa en ello, la amistad es más importante que el matrimonio porque es nuestra amistad juntos lo que continuará en la eternidad, no los matrimonios (Mateo 22:30).

 

Amistad y enamoramiento

¿Qué tiene que ver esta plática sobre la amistad con el enamoramiento? Como soltero o soltera, cuando pienses en los otros solteros y solteras de tu iglesia, tienes que pensar en ellos como tus amigos que se sirven mutuamente con sacrificio, como Jesús. Así es como toda la iglesia debería relacionarse entre sí todo el tiempo.

Desafortunadamente, algunos cristianos están atrapados en la misma mentalidad que el mundo sexualizado en el que vivimos. Al igual que el mundo, se ven a sí mismos principalmente como objetos sexuales, pero desde el punto de vista cristiano como tentaciones o amenazas para el matrimonio. Es la misma cosificación sexual de la sociedad, sólo que con un gran «no» en lugar de un gran «sí», dejando a Jesús fuera de juego. Estos cristianos y la sociedad son solo dos planetas orbitando el mismo sol enfocado en el sexo.

Y así, sin esta mentalidad de relacionarse unos con otros como amigos, como quiere Jesús, todas las relaciones entre hombres y mujeres solteros se centran en el matrimonio, viéndose unos a otros como potenciales parejas sexuales monógamas, o tentaciones sexuales. Entonces:

  • Los consejos cristianos sobre las relaciones se reducen a una plétora de guías legalistas de lo que se debe y no se debe hacer, de normas que advierten a los hombres y mujeres cristianos sobre cómo no deben relacionarse entre sí, o bajo qué límites casi farisaicos pueden hacerlo, todo ello etiquetado como «sabiduría bíblica».
  • Los ministerios juveniles se convierten en mercados de carne, que separan a los cristianos solteros del resto de la iglesia hasta que se casan (¡como si el matrimonio resolviera todos los problemas!)
  • A los hombres casados se les anima a temer a otras mujeres como tentaciones, y a sus esposas se les enseña a ver a sus hermanas en Cristo como amenazas. (Por alguna razón, siempre son las mujeres las que parecen ser el problema. Qué extraño…)

En lugar de las profundas amistades contraculturales de fraternidad sacrificial de la familia de Cristo, nos vemos reducidos a una anémica red de ligeras conexiones entre hombres y mujeres centradas en prepararse para el sexo, o en evitarlo.

No es de extrañar que, desde este punto de partida, los consejos cristianos sobre el enamoramiento, aunque bienintencionados, coqueteen todos demasiado cerca del legalismo. Por el contrario, debemos partir de lo que Jesús dice de nosotros, y de cómo quiere que nos relacionemos unos con otros. Como amigos suyos a los que Él ama sacrificadamente, juntos, hombres y mujeres, somos amigos que se aman sacrificadamente unos a otros. Este es el ambiente de gracia en el que nos enamoramos.

Al vivir así, habrá brotes de emoción, preguntas del tipo «¿le gusto?» o «me gusta más de lo que pensaba». ¡Genial! Son los buenos deseos de intimidad y sexo que Dios nos ha dado. Pero como nos vemos como amigos en la forma en que Jesús habla de ello, por lo tanto no seguimos ciegamente tales emociones, sino que hablamos con nuestros amigos más sabios (familia o amigos cristianos) para ayudar a equilibrar los químicos locos que impulsan nuestros deseos. Interrogamos nuestros motivos que pueden llevarnos a ver al otro principalmente como un objeto sexual.

No hay reglas de oro, ni marcadores claros, ni indicadores fáciles para saber cuál es la línea que separa a los amigos de los amigos con compromiso, porque la atención no se centra en el proceso, sino en las relaciones que buscan servir a los demás como Cristo se entregó por nosotros, y ellos por nosotros.

El paso de esto a una relación romántica es complicado y sólo se ve claro en retrospectiva. Esa es la naturaleza de las relaciones. Bajo la gracia, con el poder del Espíritu, no hay reglas farisaicas. Sólo hay sabiduría guiada por el Espíritu, centrada en la relación que Jesús nos ha dado con el sexo opuesto: la familia fraterna.

En este Día de los Enamorados, recuerda que Jesús te llama su amigo, por el que dio la vida, para hacerte parte de una familia de amigos, cada uno sacrificándose como Él. Esa mujer que te gusta, ese hombre que te gusta, es tu amigo, una relación profunda que sólo existe gracias a Jesús. No pienses como el mundo, viéndolo a él o a ella como un objeto o una meta para el placer, más bien sigue una mentalidad diferente. Es la mentalidad de un amigo de Cristo, la mentalidad de ver a los otros amigos de Cristo como oportunidad de servir en vez de pareja o tentación potencial. Es la mentalidad de amar como amigos en Cristo, sin temor, que es la base para cualquier dirección romántica que puede suceder.

 

 

 

 

*Estoy en deuda hacia el hermano Andrew Bunt y su artículo Jesus on Friendship por el recordatorio de Juan 15 y el tema de amistad. Recomiendo la lectura con Google Translate https://www.livingout.org/resources/articles/113/jesus-on-friendship

Nicolas Davies es misionero de CMS Australia en Perú.

Vida Cristiana

Navidad, ¿Cuál es su importancia?

Por Francisco Vergara

Introducción

Todos los años el mes de diciembre es muy agitado. Los comercios esperan hacer una venta significativa, los trabajadores tienen expectativa de recibir algún bono, gratificación o estipendio adicional, los niños esperan que sus padres estén listos para darles algún regalo, etc. Las familias están saturadas de reuniones en distintos lugares, quizás con parientes a los que no han visto por largo tiempo, recordando a los que ya partieron, extrañando a los que están lejos, etc. Todo ello por la temporada: es navidad. Pero, ¿Qué es la navidad? ¿Cuál es su significado para la humanidad? ¿Qué esperan los cristianos que ocurra en esta época? ¿Cuáles son las noticias que resultan más importantes y urgentes en nuestra vida en este tiempo?

¿Qué es la navidad?

El mundo occidental y cristiano ha establecido como una fecha importante el 25 de Diciembre: se recuerda el nacimiento del Salvador. Es necesario mencionar que la fecha no es correcta, de acuerdo a los datos proporcionados por las Escrituras; pero se señaló, no obstante, que más allá de la precisión de la fecha del natalicio, lo importante es lo que se recuerda. La Encarnación tiene como propósito que el mensaje salvífico se difunda, que se establezca un pueblo de Dios, compuesto por todos aquellos que reconocen a Dios como Creador y a Jesucristo como su Salvador (Is. 7:14 cf. Mt. 1:21-23). La roca sólida sobre la cual se levanta la iglesia es la afirmación o reconocimiento de que Cristo es el Hijo de Dios, nuestro Salvador, y quien le brinda todo el soporte es la Escritura (Mt. 16:16).

Lo que los cristianos esperan que ocurra en estas fechas, de tanta sensibilidad emocional, es que muchos puedan, al escuchar la Palabra de Dios, volver a Él, por medio de Jesucristo y el poder transformador del Espíritu Santo. En medio de una sociedad dominada por el espíritu comercial es importante recordar que la Navidad tiene que ver con algo más trascendente. La situación del ser humano delante de Dios está signada por el rechazo deliberado a Su autoridad. Este rechazo o negativa a someterse a Él se produce no por razones intelectuales, fallas en el razonamiento lógico o problemas de comprensión. Los seres humanos no quieren reconocer a Dios porque eso llevaría como consecuencia el sometimiento a Él como Aquel que puede ordenar y a Quien tenemos que obedecer. El problema es moral, ético, espiritual.

La navidad es el recuerdo del prodigio más grande de la historia de la humanidad. Navidad significa el momento en que Dios se hace un ser humano, para en esa condición dar la salvación a Sus elegidos. Navidad es la fecha en que se inicia la operación rescate; Dios se hace un hombre para que el hombre pueda llegar a estar en una relación armoniosa con su Creador. Es la fiesta del perdón.

¿Qué noticias hemos recibido hoy?

Las noticias de nuestros días son cada una más espeluznante que la otra. La situación en el país es de correr. La corrupción se ha evidenciado en todo nivel de las personas que ejercen “autoridad”, que pueden ser legales, pero no legítimas. Entonces, ¿Qué noticia nos puede ser de aliciente? ¿Qué deberíamos escuchar para que tengamos un fin de año más llevadero y con esperanza?

La navidad es la mejor noticia que podemos recibir. Algunos dirán que esto no es correcto, pues los problemas que nos aquejan son tan arraigados en la sociedad que no hay solución posible. Es la noticia de que Dios ha visto nuestra miseria y dispuso que Cristo, el Hijo de Dios, venga para que la humanidad cambie. Si Dios ha venido hasta nosotros debemos atender el mensaje suyo y cambiar nuestra comprensión y conducta. La comprensión correcta del amor de Dios, quien viendo a los hombres tan perdidos y sin rumbo ha querido ingresar en la historia para cambiarla. Nuestra conducta debe ser regulada por la Palabra suya.

Este cambio no debe ser solo en el individuo, sino en la comunidad de la que la persona forma parte. Y es que Dios vino a convocar un pueblo, no individuos aislados. Todos los escogidos de Dios se deben integrar en una comunidad de fe, en la que se ponga en ejercicio los valores del Reino de Dios que hizo su irrupción en la historia en la noche de navidad.

Esa es la mejor noticia que podemos recibir en estos días de incertidumbre, desaliento y fastidio. La primera necesidad del hombre es estar en una relación buena con Dios, algo que no podemos lograr por nuestra iniciativa ni actuación, sino por la misericordia de Él, quien a pesar de nuestra condición perdida y rebelde nos vio con ojos de misericordia y derramó su gracia para nuestra recuperación y salvación.

Pero al mismo tiempo, con la noticia buena que recibimos, también se hace notar la tragedia de muchos cientos de millones de personas que siguen, con obstinación, dando la espalda a Dios. El evangelio es precedido por una mala noticia: los que dan la espalda a Dios están condenados por rechazar la acción misericordiosa de Dios. Los cristianos estamos llamados a difundir la buena noticia a todos aquellos que viven rechazando a Dios para que, en medio de su desvarío, el Espíritu Santo los toque salvíficamente y vengan a integrarse en la avanzada del reino de Dios.

Conclusión

Lo que usualmente hacemos al recordar un cumpleaños es, además de saludar al festejado, llevarle algún obsequio que exprese nuestro afecto. Si lo que recordamos en la navidad es la Encarnación, y lo que aquella obra portentosa trajo como consecuencia para los hombres, entonces bien valdría la pena que tengamos presente que el regalo de Dios para nosotros es la salvación. Entonces, ¿Qué estamos haciendo para festejar el nacimiento de Cristo? ¿Qué obsequio pondremos a sus pies? ¿Cuál es la noticia que vamos a difundir?

¡Que Dios nos ayude a dedicarnos con esfuerzo y valentía a anunciar que el amor de Dios vence al mundo!

Planeta Tierra
Vida Cristiana

¡Feliz Navidad! ¡Feliz fin del mundo!

Por: Nick Davies

La Navidad es la ocasión en que celebramos la llegada de Dios mismo. Jesucristo, el Hijo eterno, se encarnó para ser nuestro salvador. El niño en el pesebre es el Dios que nos salva del castigo por nuestra rebelión contra él. En Navidad celebramos el mayor regalo de una relación restaurada con él por su gran amor por nosotros. Pero también celebramos el fin del mundo.

No me disculpo por ser dramático e hiperbólico, porque esta es la historia de las Escrituras.

Preparemos la escena. Durante siglos y siglos. Israel estaba atrapado en un ciclo terrible de arriba hacia abajo. Los reyes eran injustos e idólatras. Los sacerdotes de Dios eran blasfemos e ignoraron la Pascua durante siglos. La palabra de Dios se había perdido físicamente durante quién sabe cuánto tiempo. Y al pueblo de Dios no le importaba nada su Dios, viviendo vidas egoístas e injustas. Incluso la destrucción de las 10 tribus del reino del norte en 722 a.C no fue suficiente advertencia. Después de siglos, había llegado la hora del juicio. Así que, en 586 a.C, Dios envió a Babilonia para arrasar Judá, Jerusalén y el templo, reduciendo al rey de Israel a nada más que una mascota real.

Pero Dios es fiel y promete restaurar Israel con un pueblo renovado en una tierra renovada. Y a través de esto, Dios juzgará al mundo. Juicio y restauración a un mundo perdido y manchado por el pecado.

Isaías 49 es un clásico:

Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió. (49:7)

Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. (49:25-26)

El remanente del pueblo de Dios se aferró a esta promesa, por lo que no es de extrañar que María y Elizabet se emocionen, María se pone un poco apocalíptica, equiparando la llegada de su bebé al gran cambio prometido por Dios:

Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre. (Lucas 1:52-56)

Y cuando Jesús es presentado en el Templo, Simeón, comprendiendo lo que significa este nacimiento, recuerda Isaías 49 (que vimos antes), el canto de la llegada del siervo a través del cual Dios restaurará y vindicará a Israel. «El rey está aquí. Ahora es el momento de que Dios juzgue y restaure el mundo».

Ese rey, Jesús, es el niño que celebramos en Navidad. El rey del mundo que juzga y restaura.

Pero este rey era diferente. El juicio y la restauración no comenzaron con un poderoso ejército, sino en la cruz. El rey mismo fue juzgado en nuestro nombre para que pudiéramos ser restaurados como anticipo del juicio final y la restauración cuando venga de nuevo a terminar lo que empezó:

«Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.» (Juan 12:31-32)

¿Qué se siente al celebrar el principio del fin del mundo? «Celebrar» es la palabra adecuada porque el bebé cuyo nacimiento reconocemos, cuya llegada cumple la promesa de juzgarlo y restaurarlo todo, es el mismo bebé cuya muerte y resurrección significa que no tenemos lo que nos merecemos. Es el mismo bebé cuyo regreso como rey resucitado y justo para restaurar todas las cosas es lo que esperamos.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz fin del mundo!

Nicolas Davies es misionero de CMS Australia en Perú.

Biblia y Teología

Tú puedes entender el Antiguo Testamento mejor que quienes lo vivieron

Por JASON S. DEROUCHIE

Fuente: Coalición por el Evangelio

«No se servían a sí mismos» (1 Pedro 1:12).

Según los autores del Nuevo Testamento, los autores del Antiguo Testamento sabían que estaban hablando y escribiendo para los creyentes del nuevo pacto, y también tenían cierto nivel de conciencia sobre quién sería Cristo y cuándo aparecería. Con la venida de Cristo, la anticipación da lugar al cumplimiento y los tipos encuentran su antitipo, lo que significa que los miembros del nuevo pacto pueden comprender la plenitud del significado del Antiguo Testamento mejor que los rebeldes y el remanente del antiguo pacto.

La audiencia del Antiguo Testamento

Romanos 4:23-2415:4 y 1 Corintios 10:11 resaltan que el autor del Antiguo Testamento escribió su texto en beneficio de los creyentes que viven a este lado de la cruz. Para Pablo, el Antiguo Testamento es Escritura cristiana y plenamente aplicable a los creyentes cuando se lee a través de Cristo.

El apóstol también se lo dijo a Timoteo. Hablando de las Escrituras judías, escribió que las «Sagradas Escrituras… te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús» (2 Ti 3:15). Así, Pablo afirma: «Toda la Escritura es… útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra» (2 Ti 3:16-17).

Basándose en este hecho, los autores del Nuevo Testamento citan con frecuencia instrucciones del Antiguo Testamento, asumiendo su relevancia para los creyentes de hoy. Por ejemplo, Pablo recurre a los Diez Mandamientos cuando se dirige a los hijos (Ef 6:2-3Éx 20:12Dt 5:16) y toma de textos sobre ejecución de Deuteronomio cuando habla sobre la excomunión (1 Co 5:13Dt 22:212224). Pedro también recuerda el estribillo de Levítico cuando escribe: «sean ustedes santos en toda su manera de vivir. Porque escrito está: “Sean santos, porque Yo soy santo”» (1 P 1:15-16Lv 11:44-4519,22026).

Dado que ahora formamos parte del nuevo pacto y no del antiguo, es natural que surjan preguntas sobre cómo debe relacionarse exactamente el cristiano con determinadas leyes o promesas del antiguo pacto. Sin embargo, el punto es que Dios dio el Antiguo Testamento para la instrucción cristiana.

Pablo no fue explícito en cuanto a si era solo intención de Dios, como Autor supremo, escribir el Antiguo Testamento para nuestra instrucción, o si esa era también la intención de los autores humanos. Pedro, sin embargo, lo dejó claro cuando escribió que «a ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a ustedes» (1 P 1:12). Enfatizó que los propios autores humanos sabían que sus palabras en el Antiguo Testamento no eran principalmente para ellos, sino para los que vivirían después de la venida de Cristo. Por tanto, el Antiguo Testamento es más relevante para los cristianos de hoy que para la mayoría en la época del antiguo pacto.

La interpretación de los profetas del Antiguo Testamento sobre la persona y el tiempo de Cristo

En Juan 8:56, Jesús declaró que Abraham esperaba ansiosamente la venida del Mesías. Del mismo modo, Pedro creía que el propio David anticipó la venida de Cristo en el Salmo 16 (Hch 2:30-31), y las últimas palabras de David afirman que esperaba un gobernante justo, quien vencería la maldición e iniciaría una nueva creación (2 S 23:3-7). Asimismo, el escritor de Hebreos enfatizó: «Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto desde lejos» (He 11:13). El remanente del Antiguo Testamento disfrutó de cierta luz; ellos mismos escribieron sobre el Cristo y esperaron en Él.

Por otra parte, Jesús también declaró que «muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron» (Lc 10:24). Parece que debemos entender que los antiguos profetas de Yahvé veían realmente la belleza y los propósitos de Dios y la esperanza que les aguardaba, aunque también afirmamos que no experimentaron y, por tanto, no comprendieron todo lo que nosotros experimentamos en Cristo. Para ellos, la revelación plena aguardaba un día posterior.

1 Pedro 1:10-12 refleja las dos vertientes de este marco interpretativo. Según Pedro, los profetas eran estudiosos de la revelación previa. Bajo la guía del Espíritu (2 P 1:21), «diligentemente inquirieron y averiguaron» para saber quién sería el Mesías y cuándo aparecería. Aunque tal vez no supieran el nombre de Jesús, tenían una idea general del tipo de persona que sería y de cuándo vendría, y a menudo lo aprendían estudiando las Escrituras (p. ej., Sal 119:2Dan 9:2). En efecto, la revelación progresó del Antiguo al Nuevo Testamento, pero el desarrollo fue a menudo de la predicción consciente al cumplimiento realizado, no simplemente una predicción de la que solo Dios era consciente originalmente y que ahora reconocemos retrospectivamente.

Como en el caso de Daniel (Dn 12:8-10), el significado completo de algunos textos del Antiguo Testamento trasciende la comprensión de los autores humanos. No obstante, el Nuevo Testamento da testimonio de que estos autores solían comprender sus visiones del final de los tiempos, esperaban verdaderamente al Mesías y sabían algo de cuándo vendría. Además, los intérpretes deben esperar que el uso que los autores bíblicos hacen de la Escritura antecedente surja orgánicamente de los materiales anteriores, sin contradecirlos nunca, porque toda la Escritura viene de Dios (2 Ti 3:16) y los profetas «diligentemente inquirieron y averiguaron» (1 P 1:10) e hicieron interpretaciones guiadas por el Espíritu (2 P 1:20-21).

La incapacidad de los rebeldes para comprender el Antiguo Testamento

El Nuevo Testamento deja claro que la ceguera asociada a la mayoría incrédula del antiguo pacto continuó en tiempos de Cristo. Vemos esta incapacidad, por ejemplo, en los líderes religiosos a los que Jesús se enfrentó en numerosas ocasiones (p. ej., Mt 12:3-7Lc 16:31Jn 5:39-40). Los líderes judíos estaban espiritualmente ciegos, incapaces de ver cómo el Antiguo Testamento mismo señalaba a Cristo.

Los evangelios indican las raíces de esa ceguera. En resumen, hablan de una maldad innata hostil a Dios, de corazones duros, de deseos alineados con el diablo y de una pasión por la alabanza de los hombres por encima de la gloria de Dios (Mt 16:3-423:6Mc 3:5Lc 11:4320:46Jn 8:42-44). El resultado fue que no podían oír la voz de Dios ni saborear la belleza y los propósitos de Dios en las Escrituras. Allí donde iban los líderes, iba también el resto de la nación (Juan 12:37-41).

Asimismo, otros pasajes del Nuevo Testamento enseñan que la era del antiguo pacto era una era de ignorancia y dureza (Hch 17:30Ef 4:181 Pe 1:14), en la que el diablo mantenía ciega a la mayor parte del mundo ante las glorias de Dios que culminaban en Cristo (2 Co 4:3-4). Pero en Jesús amanece la nueva creación, con la luz del evangelio rompiendo el horizonte y dispersando las tinieblas y las sombras (4:6).

¿Por qué prolongaría Dios tal temporada de dureza, ignorancia y ceguera? Si Romanos 9:22-24 nos sirve de indicación, Pablo cree que Dios se propuso mover a los que recibían Su misericordia a maravillarse más de Su multiforme gloria en Cristo. El Señor hizo las tinieblas tan profundas y la noche tan larga, para que nosotros, sobre los que ha amanecido la luz, podamos saborear aún más el calor, el brillo y la gloria misericordiosa de Dios envuelta en el don de Cristo.

El retraso del remanente en comprender el Antiguo Testamento

El Nuevo Testamento deja claro que algunos, como Simeón, anticipaban la venida de Cristo y comprendían correctamente Su persona y Su obra, incluida Su misión de sufrimiento (Lc 2:25-35). Sin embargo, muchos de los discípulos más cercanos a Jesús no reconocieron plenamente quién era ni todo lo que las Escrituras anticipaban sobre Él (ver, p. ej., Mr 4:138:31-33).

Lucas enfatizó especialmente el desconocimiento del Antiguo Testamento por parte de los discípulos. Después de Su resurrección, Jesús desafió a aquellos dos en el camino de Emaús por no haber «creído todo lo que los profetas han dicho» (Lc 24:25). Sin embargo, les hizo comprender el significado del Antiguo Testamento (v. 27), cumpliendo así lo que Isaías y Daniel dijeron que sucedería (Is 29:18Dn 12:10). Del mismo modo, Cristo se apareció más tarde a los seguidores que le quedaban y «les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras» (Lc 24:45). El Cristo resucitado permite ahora a Sus seguidores ver en la Biblia cosas que siempre estuvieron ahí, pero que eran inaprehensibles sin la luz y la lente correctas (ver Ro 16:25-262 Co 3:14). En Cristo, Dios «ilumina» los ojos de nuestros corazones (Ef 1:18).

El Evangelio de Juan, en particular, destaca cómo la resurrección y glorificación de Cristo marcan un punto de inflexión en la comprensión de la Escritura por parte de los discípulos. En Juan 2:20-22, por ejemplo, la resurrección de Jesús movió a los discípulos a abrazar de una forma nueva «la Escritura y la palabra que Jesús había hablado». Asimismo, como deja claro Juan 12:13-16, solo cuando el Padre glorificó a Su Hijo, los seguidores de Cristo relacionaron el modo en que las Escrituras del Antiguo Testamento daban testimonio de la entrada triunfal de Cristo.

Conclusión

Los autores del Nuevo Testamento afirman que el Antiguo Testamento fue escrito para los cristianos y que los profetas sabían que escribían para nuestro provecho. Los profetas también sabían algo sobre Cristo y el momento de Su venida, pero el significado completo de sus textos a veces trascendía su entendimiento.

Cumpliendo la profecía de Isaías (Is 6:1053:1), la maldad innata y la dureza de corazón de la mayoría de la población judía los incapacitó espiritualmente. En juicio, Dios los endureció, de modo que fueron incapaces de entender Su Palabra o ver Sus propósitos culminando en Jesús (Ro 11:7-8). Solo «por medio de Cristo» esta ceguera es quitada (2 Co 3:14).

Desde el nacimiento de Jesús, algunos como Simeón comprendieron correctamente que el triunfo de Cristo solo llegaría a través de sufrimientos. Sin embargo, la mayoría de los discípulos no comprendieron plenamente el testimonio de las Escrituras sobre la muerte, resurrección y misión global de Jesús hasta después de Su resurrección.


Publicado originalmente en For the ChurchTraducido por Eduardo Fergusson.

Sobre el autor

Jason S. DeRouchie (PhD, The Southern Baptist Theological Seminary) es profesor de investigación del Antiguo Testamento y teología bíblica en el Midwestern Baptist Theological Seminary en Kansas City, Missouri. Él editor contribuyente en What the Old Testament Authors Really Cared About: A Survey of Jesus’ Bible (Grand Rapids: Kregel, 2013) y el autor de How to Understand and Apply the Old Testament: Twelve Steps from Exegesis to Theology (P&R, 2017). Su sitio web de recursos es jasonderouchie.com.

Biblia y Teología

La Reforma

Por: Nick Davies

Celebramos la reforma cada año porque la vemos como nuestro nacimiento como evangélicos, recordando el día en el que Lutero clavó 95 temas de debate en la puerta de una iglesia. Afirmamos las cinco solas, y contamos la historia de Lutero en la dieta de Worms, “…me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía…” Fortalecemos este vínculo por declararnos como hijos de la reforma, y pronunciarnos que siempre estamos reformando.

Pero algunos han observado con precisión que a veces podemos estar enamorados más con la idea de la reforma que con la reforma misma. Simplificamos esta época de casi 400 años entre aquel día en 1517 hasta el siglo 20 cuando esta idea de las cinco solas, tan emblemáticas de la reforma, fue formulada finalmente. Podemos querer una versión refinada de la reforma para poder señalar a nuestro origen como linaje, usando la reforma como un espejo para vernos reflejado en las caras de Lutero, Calvino, Zwinglio.

Sin embargo, nuestro linaje es más rico que la idea que celebramos cada año, y quiero animarlo profundizar en ello. Entre los reformadores hubo desacuerdos, a veces vehemente, sobre la cena del Señor, la relación entre la iglesia y el poder política, lo que sucede en el bautismo, como deben ser los cultos, como interpretar y aplicar la Biblia a la vida cristiana, el alcance de la uniformidad de doctrina en la iglesia, la función de la Ley en la vida cristiana…y esto es solo entre los tres arriba de las primeras dos generaciones de reformadores, sin tocar a Beza, Bucero, Simmons, Cranmer, Melanchthon, Dentière, Knox, Morata, Bucero, y más figuras antes y después. La reforma es liosa, pero ¡hay oro y joyas allá esperandole descubrir!

El día de la reforma es una oportunidad de recordarnos de la riqueza de la enseñanza y doctrina de las primeras décadas de la reforma y los siglos después. Antes de leer uno de los varios “Un nuevo 95 tesis para este siglo”, lea un libro por los reformadores para empezar de conocer de verdad nuestro linaje. Antes de publicar en Facebook o Instagram un meme con las cinco solas, primero lea un credo o libro de la reforma. No va a estar de acuerdo con ellos en todo, pero lo van a desafiar de pensar más profundo sobre la Biblia y nuestra práctica.

En Desarrollo Cristiano hay:

También se puede encontrar online transcripciones los credos y documentos claves de la reforma, como Las Confesiones de Augsburgo (Melanchthon con Lutero), Los 67 tesis de Zwinglio, La Confesión Escocesa (Knox), el Libro de Oración Común (Cranmer con ayuda por Bucero).

Que Dios siga fortaleciendo su iglesia en la proclamación de su Hijo, Jesucristo, para su gloria Sola Scriptura, Sola Fide, Sola Gratia, Solus Christus, Soli Deo Gloria

Nicolas Davies es misionero de CMS Australia en Perú.

Libros sugeridos

Vida Cristiana

REFORMA PROTESTANTE

Por Francisco Vergara

INTRODUCCIÓN

Hay fechas que siempre recordamos, por distintas razones personales: cumpleaños, aniversario de bodas, etc. Hay otras que, siendo universales, también son personales por otros motivos. Una de ellas es el día de inicio de la Reforma Protestante en el siglo XVI. Y es que para todos aquellos que hemos conocido a Jesucristo y hemos experimentado la salvación que Él obró en nuestro favor, esa fecha es crucial. Significó el redescubrimiento de la verdad bíblica (salvación por fe solamente) que estuvo escondida por siglos en la enseñanza y práctica de la iglesia romana.

La enseñanza bíblica de la justificación por fe solamente fue el principio material que impulsó la Reforma Protestante. Siendo la pregunta crucial: ¿cómo es posible que el pecador reciba la salvación que necesita? Lutero, redescubriendo Ro. 1:17, afirmó que la doctrina de la justificación por la fe solo es el artículo sobre el cual se sostiene o se cae la Iglesia. Esta doctrina de la justificación por la sola fe es la verdad central del cristianismo y la verdadera prueba de la fidelidad de una iglesia al Evangelio.

JUSTIFICACIÓN

Justificación es un término legal, que pertenece propiamente a la esfera del derecho y los tribunales de justicia. Estrictamente hablando es la declaración emitida, por una persona encargada de la administración de justicia, de que alguien que había sido acusado por infracción de la ley es justo ante los ojos de la ley; además, ese veredicto es inapelable.

La controversia con el romanismo se dio por el significado de la palabra justificación. Como sabemos el romanismo se basa en el latín (justificare) mientras que el protestantismo lo hace en el griego (dikaioo). Desde el latín la palabra justificación tendría como significado hacer justo, mientras que desde el griego sería declarar justo. Es como decir que no se ha encontrado suficiente evidencia para probar la culpabilidad, por tanto, el imputado no es inocente, sino que es declarado justo por falta de pruebas. Eso en base a la obra de Cristo en la cruz.

Permítanme poner esta analogía. Es como si Dios, aparte de Cristo no viera en toda nuestra indignidad, somos culpables por no glorificarlo. El sacrificio vicario de Cristo logra que nuestras culpas sean cubiertas por su sangre y, entonces, cuando Dios nos ve no están nuestras miserias a la vista sino la sangre de Cristo, en virtud de ello no somos considerados culpables. Cristo lo hizo todo, nosotros recibimos los beneficios de su obra en la medida que el Espíritu Santo nos mueve al reconocimiento del pecado y al arrepentimiento. Cuando Dios justifica a los pecadores – y eso es lo que Él hace – los declara exentos de castigo y con derecho a ser recompensados sólo sobre la base de lo que Cristo ha hecho por ellos.

El lema Sola fide, define cual es el único medio por el que se puede alcanzar salvación; esto es cuando Dios por Su gracia da fe al pecador para creer en Cristo y ser justificado por Él, y en consecuencia ser salvo. La fe es un don de Dios (Ef. 2:8), no es autogenerada. Solo la fe salva, y esa fe es en Cristo; el objeto de la fe es Cristo; las obras son la respuesta de amor a lo que Cristo hizo en nuestro favor (Ef. 2:10). Para el romanismo la fe no es suficiente, tiene que ser suplementada con las obras; una forma de decir que es gracia más mérito.

El cristianismo bíblico no es autosotérico; es decir que cada uno puede lograr la salvación por sí mismo, en base a obras meritorias o por pago / compra de indulgencias. Tampoco es sacerdotal o litúrgico, en tanto la salvación no se logra por la intermediación de algún hombre que realiza ciertos ritos particulares. Ni es universalista, por cuanto no enseña que todos los seres humanos han de ser salvos, no se es cristiano en automático. El cristianismo bíblico histórico, neotestamentario, enseña que la salvación solo es posible por la fe en Jesucristo.

Martín Lutero, quien fue un monje agustino, fue liberado de su angustia existencial, de sus tormentos de conciencia cuando estaba enseñando la epístola a los romanos. De nada servía su sacrificio, su flagelación, si no tenía fe. Los castigos autoinfligidos no podían justificarlo, no podían salvarlo. Solo la fe en Jesucristo podía hacerlo. El pecado es un agravio a la majestad de Dios, por tanto, para recibir la exoneración del castigo merecido, debemos sujetarnos a la disposición divina. “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados” dice He. 9:22; pero el sacrificio debe ser consistente con la dignidad del ofendido, no según lo considere el ofensor. No hay hombre alguno que pueda ofrecer un sacrificio digno, solo Dios hecho hombre (Mt. 1:21-23). Solo Jesucristo fue capaz de ofrecer el sacrificio que Dios estableció (Hch. 4:11-12).

Este fue el aspecto crucial de la Reforma Protestante en oposición a la enseñanza del catolicismo romano. Martín Lutero fue el personaje central del inicio de la Reforma Protestante, que recordamos todos los años el 31 de Octubre. No fue el único, por supuesto hay otros nombres que lo siguieron: Juan Calvino, Ulrico Zuinglio, John Knox, etc. y hubo otros nombres de los precursores de la reforma: John Wycliffe, Jan Hus. Todos ellos se caracterizaron no solo por su respeto a las Escrituras sino por el reconocimiento que la justificación, la salvación es recibida solo por fe.

Leamos, finalmente, esta declaración del gestor de la Reforma Protestante:

Yo, Martín Lutero, un indigno predicador del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, de esta manera profesa y cree; que este artículo, que la fe sola, sin obras, puede justificar ante Dios, nunca será derribado… Este es el verdadero Evangelio… Ésta es la doctrina que enseñaré; y esto el Espíritu Santo y la Iglesia de los fieles han declarado. En esto permaneceré. Amén

Martín Lutero
1483-1546

Estatua de Martin Lutero
Biblia y Teología

QUINIENTOS SEIS AÑOS DESPUÉS…

Por: Pepe Mendoza

El tiempo pasa volando. Algunos no lo ven pasar tan rápido y solo dicen que pasa «sin prisa, pero sin pausas». Lo cierto es que el tiempo no se detiene y en nuestra sociedad contemporánea pareciera que todo tiene fecha de caducidad casi inmediata. La tecnología, por ejemplo, nos lleva a descartar un avance tras otro a una velocidad increíble. En el plano de las ideas ocurre lo mismo. Hace poco me sorprendí a mí mismo descartando algunos libros porque me parecían anticuados y solo tenían más de una década de publicados.

Sin embargo, en medio de estos cambios cada vez más acelerados y de estas declaraciones de obsolescencia cada vez más inmediatas, también es cierto que hay ciertos ejemplos, y sucesos de la vida humana que son inconmovibles porque son fundamentales y representan las bases imperturbables de nuestro entendimiento de la realidad humana. Podremos estar de acuerdo o en desacuerdo con ellos, pero no podremos obviarlos ni pasarlos por alto. Uno de ellos ocurrió el 31 de octubre de 1517.

Martín Lutero, un joven monje agustino alemán, decidió hacer pública su oposición a la práctica de venta de indulgencias papales que ofrecían salvación espiritual a cambio de dinero. Él monje no dudó en clavar el documento con sus 95 tesis o argumentos en contra de tal práctica en la puerta de la iglesia en Wittenberg en esa fecha memorable. Ese documento corrió como reguero de pólvora en la sociedad de la época y pronto fue publicado, difundido y discutido en toda Alemania y luego por toda Europa.

Lutero no tuvo la intención de rebelarse contra la iglesia, sino buscar el diálogo y un posible cambio necesario en las estructuras y prácticas de la iglesia que consideraba contrarias a las Escrituras. Sin embargo, sin desearlo se vio inmerso en una profunda oposición y persecución oficial inesperada que terminó con el cisma de la iglesia y la creación de la Iglesia protestante.

No quisiera entrar en los detalles particulares de las discrepancias doctrinales y teológicas que son conocidas y de las que se han escrito innumerables obras. Solo quisiera resaltar algunos aspectos del carácter de Martín Lutero que es importante recordar y emular en nuestros días.

En primer lugar, Lutero fue un hombre que amó y estudió profundamente las Escrituras. Él no se caracterizó por ser un lector pasivo o superficial de la Biblia. Por el contrario, a través de su biografía descubrimos que Lutero buscó con pasión comprender el mensaje de Dios y, más importante aún, Martín buscó ser impactado por esa verdad al contemplar cómo Dios percibe y considera su creación y a la humanidad. El reconocimiento de la autoridad suprema de la Escritura es notable en su vida y a lo largo de todas sus enseñanzas.

El 18 de abril de 1521, ya algunos años después de su famosa publicación de las tesis, Lutero estaba frente al mismísimo Emperador Carlos V, quien lo había convocado para responder los cargos que se habían levantado contra él debido a la profusa difusión de sus enseñanzas. Se pusieron en una mesa sus libros y panfletos y se le preguntó si eran suyos. Luego de afirmar su autoría, el fiscal Eck lo conminó a retractarse de sus enseñanzas. Su respuesta es una de las frases más profundas jamás dichas sobre el sometimiento a la autoridad de las Escrituras en la vida de un hombre. Él dijo:

«A menos que se me convenza por el testimonio de las Escrituras o por una razón clara, pues no confío ni en el Papa ni en los concilios por sí solos, ya que es bien sabido que a menudo han errado y se han contradicho, estoy obligado por las Escrituras que he citado, y mi conciencia es cautiva de la palabra de Dios. No puedo y no me retractaré de nada ya que no es seguro ni correcto ir en contra de la conciencia. No puedo hacer otra cosa. Aquí estoy, que Dios me ayude».

La supremacía de las Escrituras y su sujeción a la verdad inalterable de Dios se demuestra en cada una de sus palabras. Él sabía que su vida estaba en juego e imagino que no fueron fáciles de pronunciar. Era como si estuviera declarando su propia declaración de muerte en ese mismo momento. Sin embargo, él sabía que estaba hablando de un libro único porque estaba convencido de que se trataba de la Palabra de Dios, viva, eficaz y revelada de forma inspirada e inerrante a la humanidad. Tal era su pasión y dedicación por conocer y difundir las Escrituras que tradujo el Nuevo Testamento del griego al alemán en solo once semanas. No se trataba de un plazo de entrega editorial, sino de la necesidad urgente de que sus contemporáneos pudieran también decir con el salmista: «¡Cuánto amo Tu ley! Todo el día es ella mi meditación» (Sal 119:97).

Se le atribuyen a Lutero las siguientes palabras: «La Biblia está viva; me habla. Tiene pies; corre detrás de mí. Tiene manos; se apodera de mí». Ese amor por la Palabra y esa sujeción a ella no son características particulares y especiales del reformador, sino que deben caracterizar naturalmente a los cristianos de todos los tiempos. Son de esos aspectos de la vida cristiana que el tiempo, la tecnología o la cultura no pueden cambiar porque son fundamentales para ser simplemente cristianos. Si perdemos esa pasión por profundizar en nuestro conocimiento de las Escrituras y vivirlo en nuestro tiempo, pues simplemente tendremos una etiqueta vacía que no tendrá la más mínima repercusión en nuestras vidas. No debemos olvidar que nuestra espiritualidad es auditiva, crecemos espiritualmente oyendo, maduramos como cristianos al prestar atención a todo el consejo de Dios revelado en su Palabra.

En segundo lugar, Lutero fue un hombre sincero. Quizás esta característica te tome por sorpresa, pero es una gran virtud muy necesaria, pero bastante olvidada en nuestro tiempo. Mucho se ha hablado de la personalidad abierta, transparente y hasta extrovertida de Lutero. Aunque era un académico y un gran pensador, él no se dedicó a solo teorizar alrededor de la teología y la doctrina, simplemente buscando diferencias, aciertos o estableciendo nuevas teorías eclesiásticas.

Por lo que sabemos de su vida, es evidente que su preocupación principal era encontrar respuestas para la propia salud de su alma. Es cierto que sus pensamientos movilizaron un cambio mayúsculo en el mundo entero, pero me parece que el cambio mayúsculo que él realmente anhelaba y se esforzaba por alcanzar era en fortalecer su relación personal con Dios. No es algo inusual porque se trata de la misma actitud que encontramos en el apóstol Pablo:

«Porque nuestra satisfacción es esta: el testimonio de nuestra conciencia que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios, no en sabiduría carnal sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo y especialmente hacia ustedes» (2 Corintios 1:12).

Encontrar satisfacción en la sinceridad no es fácil porque requiere de la determinación anímica que nos permitirá reconocernos vulnerables, meros humanos y, como dice Pablo, inmensamente necesitados de la gracia de Dios. Además, no se trata de una sinceridad humana que puede ser engañosa, sino de una que «viene de Dios». Martín sufrió al tratar de observar una religión que no le proveía esperanza y menos sanidad a la realidad de un alma muerta en sus delitos y pecados. Los rituales, las confesiones y hasta la vida monacal no le dieron paz a su alma afligida. Quizás esa sinceridad es lo que hizo que le afectara tanto la venta de indulgencias. Tal vez se hacía estas preguntas: «¿Ganar el cielo por dinero?» «¿Cómo el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Padre de Jesucristo podría avalar una práctica tan despreciable?»

Lutero era sincero delante de Dios y no dudó en evidenciar la realidad de su vida sin Dios y la necesidad abrumadora de la salvación que solo se encuentra en Jesucristo. Alguna vez escribió una oración con las siguientes palabras:

«Señor Jesús,
eres mi justicia, yo soy tu pecado.
Tomaste sobre ti lo que era mío;
pero pusiste en mí lo que era tuyo.
Te convertiste en lo que no eras,
para que yo pudiera convertirme en lo que no era».

Martín Lutero no quiso demostrarle a nadie que era mejor que los demás, tampoco que estaba más cerca de Dios que la gran mayoría o más piadoso que el común de los mortales. No, Lutero vivió en carne propia la realidad del evangelio y se gozó en la obra de Jesucristo a su favor. Simplemente creyó lo que Dios revela del ser humano en las Escrituras y aceptó la única solución que Dios plantea en la Escritura para pasar de muerte a vida: La cruz de Jesucristo.

Como dijimos al inicio de esta breve reflexión, hay ciertos aspectos inconmovibles dentro de la realidad humana que son fundamentales e inconmovibles. Quinientos seis años después de que Martín Lutero clavara las 95 tesis en la iglesia de Wittenberg, todavía resuena la claridad meridiana con que Lutero redescubre en las Escrituras la intensidad del evangelio: «Porque no me avergüenzo del evangelio, pues el poder de Dios para la salvación de todo el que cree… Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ» (Ro 1:16-17). Sin embargo, también resuena y nos llama a mantener inmodificable entre los protestantes contemporáneos la pasión de Lutero por conocer y sujetarse a las Escrituras y la sinceridad vulnerable con la que demostró que no quería simplemente convertirse en una autoridad en la nueva iglesia, sino realmente en un redimido salvado por gracia con la sangre de Jesucristo.

Es muy probable que los cristianos del 31 de octubre de 2023 no clavaremos ninguna tesis nueva en la puerta de alguna red social, pero sí podremos reflexionar en estas palabras de Lutero que, como dije al inicio, no necesitan cambiarse, sino preservarse para mantener genuina la fe en una iglesia saludable y proclamadora de la verdad del evangelio y que se nutre por la Palabra de Dios:

«¡Que el Dios misericordioso me preserve de una Iglesia cristiana en la que todos sean santos! Quiero ser y permanecer en la iglesia y el pequeño rebaño de los débiles, los frágiles y los enfermos, que sienten y reconocen la miseria de sus pecados, que suspiran y claman a Dios sin cesar pidiendo consuelo y ayuda, aquellos que creen en el perdón de pecados».

José “Pepe” Mendoza es el Asesor Editorial en Coalición por el Evangelio. Sirvió como pastor asociado en la Iglesia Bautista Internacional, en República Dominicana, y actualmente vive en Lima, Perú. Es profesor en el Instituto Integridad & Sabiduría, colabora con el programa hispano del Southern Baptist Theological Seminary, y también trabaja como editor de libros y recursos cristianos. Está casado con Erika y tienen una hija, Adriana.

Puedes encontrar a José «Pepe» Mendoza en:

Biblia y Teología

10 razones para leer la Biblia todos los días

Por: JOHN PIPER

Fuente: Coalición por el Evangelio

Al comienzo de la semana, en el episodio 1510 (en inglés), hablamos de llevar a alguien a Cristo y el pastor John nos guió a través de cuatro cofres de tesoro. Hoy hablamos con nuevos creyentes, y esto proviene de un correo electrónico de un oyente anónimo que es nuevo creyente. «Pastor John, gracias por este podcast. Estoy abrumado por lo mucho que no conozco de la Biblia. Quiero tener conocimiento de las Escrituras para que puedan guiarme y poder utilizarlas para guiar a otros en el futuro. Pero es demasiado y no sé por dónde empezar. Si estuviera estudiando para un examen en una clase, comenzaría con una lista de temas esenciales que serán evaluados. Pero con la Biblia, siento que la prueba es la vida y no sé lo que necesito saber para estar preparado, si eso tiene sentido. En otras palabras, ¿por dónde empiezo? ¿Cuál es la primera y más esencial cosa que necesito saber para seguir a Cristo leyendo su Palabra?».

Bueno, es muy probable que mi respuesta sea un poco frustrante, porque él está pidiendo una verdad particular en la Biblia y yo voy a responder: «Biblia, Biblia, Biblia, Biblia».

Absolutamente esencial

Nunca he conocido a un cristiano maduro, fructífero, fuerte y con discernimiento espiritual que no esté lleno de las Escrituras, dedicado a la meditación regular de la Biblia y con tendencia a almacenarlas en el corazón a través de la memorización. Eso no es una coincidencia. Por lo tanto, lo que quiero hacer es convencer a nuestro nuevo amigo creyente de que, después de haber llegado a la fe en Cristo, es absolutamente esencial estar dedicado de una manera radical, profunda y experiencial, permaneciendo firme e inquebrantablemente persuadido de que leer, meditar, comprender, memorizar y disfrutar de las Escrituras es absolutamente esencial para la vida cristiana. Esto incluye estar en la Palabra todos los días con el objetivo de encontrarnos allí con Dios y, poco a poco, la gloria de su verdad llenará y transformará nuestras vidas.

Eso puede parecer obvio para algunos, pero no lo es. Conozco bastante bien a cristianos que no hacen esto y no lo hacen aunque han sido cristianos durante años; son apáticos. Piensan que es opcional porque ya saben mucho y leen tantos otros libros. No lo considero un hábito muy bueno en absoluto. Creo que es peligroso.

Diez razones para leer todos los días

Por lo tanto, tengo diez razones por las que creo esto; diez razones para hacer de la lectura, comprensión y memorización bíblica aspectos esenciales para la vida cristiana. Resiste los sentimientos de autosuficiencia que dicen: «No necesito la Escritura todos los días». Estas son mis diez razones.

1. La Escritura salva

«Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan» (1 Timoteo 4:16).

La salvación le ha sucedido al pueblo de Dios, la salvación le está sucediendo en este momento al pueblo de Dios y la salvación sucederá completamente en la resurrección del pueblo de Dios. Está sucediendo ahora a través de un medio. Pablo dice que hay que aferrarse a la enseñanza para asegurar la salvación de sí mismo. Dios nos salva día tras día a través de las Escrituras.

2. Las Escrituras liberan de Satanás

«Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» (Juan 8:32)

El contexto aquí es que Jesús está mostrando a los líderes judíos que, aunque piensen que no son esclavos, «Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre» (Jn 8:44). Satanás es tu enemigo, joven cristiano. Él es mil veces más fuerte que tú. Por lo tanto, Juan escribe a los creyentes jóvenes:

«Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al maligno» (1 Juan 2:14).

Esta es nuestra única esperanza de derrotar a un enemigo sobrenatural. Cada vez que Jesús era tentado por el diablo (Mt 4:1-11Mr 1:12-13Lc 4:1-13), golpeaba con «la espada del Espíritu que es la palabra de Dios» (Ef 6:17). Él la tenía memorizada, por lo que no tenía que llevar un libro en el desierto.

3. Las Escrituras imparten gracia y paz

«Gracia y paz les sean multiplicadas a ustedes en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor» (2 Pedro 1:2).

El conocimiento de Dios obtenido a través de las Escrituras no es idéntico a la gracia, pero Pedro dice que es un medio de gracia. Pedro dice que si queremos tener paz y poder a través de la gracia divina, esto sucede «en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor». Ese conocimiento se encuentra en un solo lugar: la Escritura.

4. Las Escrituras santifican

Jesús oró:

«Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad» (Juan 17:17).

La santificación es el proceso de hacerse santo, es decir, llegar a ser más semejante a Cristo y como Dios, que es perfectamente santo. Esto no es opcional. Hebreos 12:14 dice: «Busquen… la santidad, sin la cual nadie verá al Señor».

No nos volvemos perfectos en esta vida, pero sí nos volvemos santos. Dios santifica a su pueblo. Jesús ora a su Padre: «Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad» (Jn 17:17). No podría ser más claro o más importante.

5. Las Escrituras dan gozo

«… habiendo recibido la palabra, en medio de mucha tribulación, con el gozo del Espíritu Santo» (1 Tesalonicenses 1:6)

«En la ley del Señor está su deleite, y en Su ley medita de día y de noche» (Salmo 1:2).

La vida sin gozo es insoportable. La vida cristiana es una vida de muchas aflicciones. Pero en todas ellas, Dios sostiene el gozo y lo hace por las Escrituras.

6. Las Escrituras nos protegen del error destructivo

«Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios… Entonces ya no seremos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina»  (Efesios 4:13-14).

¿Cómo pueden los jóvenes cristianos dejar de ser hojas sacudidas por los vientos y opiniones culturales y teológicas? Respuesta: «la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios»; conocimiento que experimentan no como la opinión del hombre, sino como la Palabra de Dios. Eso se encuentra en un solo lugar: las Escrituras.

7. La Escritura es la esperanza del cielo

Lo que quiero decir con esto es que la comprensión plena, el goce pleno de la verdad de las Escrituras, solo se experimentará en el cielo.

«Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido» (1 Corintios 13:12).

El conocimiento de Dios —toda la plenitud que un ser creado puede comprender y disfrutar con toda propiedad— no nos será retenido de manera indefinida. Las frustraciones de nuestras actuales limitaciones de comprensión y disfrute serán eliminadas. Qué apropiado es, entonces, que estemos creciendo siempre en lo que será nuestra alegría final en la era venidera.

8. La Escritura será resistida por algunos

«Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros» (2 Timoteo 4:3).

En otras palabras, necesitamos conocer las Escrituras para que no seamos tomados desprevenidos o desorientados por falsos maestros. Necesitamos recibir las Escrituras con regularidad para estar listos para encontrarnos con aquellos que se niegan a recibirlas.

9. El manejo correcto de las Escrituras es aprobado por Dios.

«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15).

Ser asignado a hacer una tarea muy importante y luego encontrar al maestro dando su aprobación a lo que Él te ha pedido que hagas es algo precioso. Todos hemos sido asignados, en cierta medida, a manejar la Palabra de Dios. Qué maravillosa oportunidad de agradar al Señor.

10. La Escritura da y sostiene la vida

«No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»  (Mateo 4:4)

La vida espiritual, la vida eterna, al igual que la vida física, debe alimentarse, no con pan, sino con la Palabra de Dios. Si piensas que tienes la vida eterna como una especie de vacunación contra el infierno y que no necesitas alimento, no sabes lo que es la vida espiritual.

Por lo tanto, estas son diez razones por las que los jóvenes creyentes deben desear con todas sus fuerzas —con todo el poder que Dios les da— hacer que la lectura, la meditación, la comprensión y la memorización de las Escrituras sean esenciales, no negociables, en su vida cristiana.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Sergio Paz.

Nota del editor: 

El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

Sobre el autor...

John Piper

John Piper

​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

Biblia y Teología

GRATITUD HACIA DIOS HOY

Es probable que en muchos hogares encontremos al menos un ejemplar de la Biblia. Algunas veces producto del trasfondo religioso cultural de nuestra patria, otras por convicción de que su mensaje es pertinente para la vida cotidiana, sea a nivel personal, familiar o social. Podríamos decir que es el libro más vendido a lo largo de la historia en los países occidentales, …pero no quiere decir que sea el más leído, y mucho menos que su mensaje sea puesto en práctica en la vida de sus lectores.

Nos debemos preguntar: ¿cuál es la razón por la que la Biblia sea un libro tan vendido? Para algunos es un libro que nos provee de sabiduría oriental: libro de Proverbios. Para otros puede ser un libro que nos plantea una filosofía de vida centrada en Dios: libro de Eclesiastés. Otros pueden pensar que nos permite contar historias magníficas de personas increíbles: libro de Jueces (Sansón y Dalila), Ruth o Jonás (por ejemplo). Y otros más pueden pensar en otro personaje del libro: Jesucristo.

En muchos países en el mes de Setiembre se celebra el mes de la Biblia. ¿Por qué Setiembre es el mes de la Biblia? Trataremos de acercarnos a la razón de esa celebración, esa conmemoración, pero primero intentaremos presentar las razones de porque la Biblia ha sido y es objeto de una celebración de esa dimensión.

¿Qué es la Biblia?

En términos puramente materiales la Biblia es una colección de escritos, con distintos géneros literarios, con distintos contribuyentes humanos en un horizonte temporal aproximado de 1550 años. Pero esos elementos no son los más determinantes ni importantes para recordarla una fecha especial. Algunos podrían pedir la misma consideración hacia Miguel de Cervantes Saavedra y su obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (también se celebra su efeméride).

La importancia de la Biblia se debe a que es la Palabra de Dios expresada en palabras humanas. Si el solo hecho de ser una obra compuesta, en un rango temporal muy grande, no es suficiente para llamar nuestra atención a la Biblia, la afirmación de ser el mensaje de Dios a la humanidad debería serlo. Y se trata de una afirmación que no surge de mentes religiosas, sino de una nación (Israel) que tuvo una vivencia espiritual muy cercana con Dios a lo largo de su historia.

En sus dos partes principales (Antiguo Pacto y Nuevo Pacto), compuesta por 66 libros reúne el único mensaje de Dios para la humanidad: los seres humanos pueden alcanzar salvación en Jesucristo, únicamente en Él. La Biblia es un libro salvífico, esa es la particularidad. La singularidad del libro es que nos muestra la condición humana y la obra de Dios en nuestro favor: condenados por el pecado, salvados por Cristo.

¿Cómo se escribió la Biblia?

La Biblia es un libro único en el mundo. Tiene un autor: Dios. Pero a lo largo de 1550 años (aprox.) los autores humanos suman unos 40, provenientes de distintos trasfondos personales, familiares, sociales o políticos. Además, se escribió en diferentes idiomas: hebreo el antiguo pacto (con algo de arameo) y en griego el nuevo pacto. Tenemos en ella también distintos géneros literarios donde predominan la prosa y la poesía con distintos subgéneros. Y habiendo sido escrita materialmente por los hombres, su origen está en Dios mismo, quien la inspiró.

Siendo escrita en tres continentes por diversas personas a lo largo de dieciséis siglos fue preservada por Dios de manera providencial y asombrosa. Por ello, a pesar del tiempo transcurrido desde la primera revelación hasta la última, los distintos materiales en los que fue escrita, fue preservada de manera extraordinaria para que la humanidad pudiese tener acceso a su mensaje y responder a él, en la medida que el Espíritu Santo obre en el lector u oyente.

¿Cómo llegó a nosotros?

La iglesia en sus primeros siglos reconoció el canon de la Escritura. Muchas veces se dice que estableció el canon, como si tuviese mayor poder; la iglesia no hizo sino reconocer el carácter autoritativo y divinamente inspirado de los escritos que dieron sustento y sustancia a la existencia de la propia iglesia. La Iglesia existe por las Escrituras, no al revés.

El canon del antiguo pacto fue “heredado” de los judíos, los escritos del nuevo pacto fueron coleccionados para instrucción de la iglesia. Y eso tiene origen en el propio mandato misionero del Señor: para hacer discípulos de Cristo debía tenerse el material para usar en el discipulado. En la medida del transcurrir del tiempo y la aparición de otros idiomas se hizo necesaria la traducción de los textos del hebreo y griego a las lenguas vernáculas. Ese fue uno de los logros principales de la Reforma Protestante; recordemos que los reformadores impulsaron esa tarea.

Celebramos el mes de la Biblia en Setiembre, porque el 28 de Setiembre de 1569 los hispano hablantes tuvimos la Biblia en nuestro idioma, obra de Casiodoro de Reina, revisada en 1602 por Cipriano de Valera (la denominada Biblia del oso, por el diseño de la carátula). Antes de esa fecha la Escritura se tenía en latín solamente, de manera que el pueblo no tenía acceso directo a la Biblia, sino a través de la mediación sacerdotal.

La traducción a los idiomas vernáculos permitió que los pueblos pudiesen tener acceso directo al mensaje de Dios; el libre examen de las Escrituras fue posible gracias a ese esfuerzo enorme. Hoy tenemos variedad de traducciones, versiones y presentaciones. Podemos decir con gratitud a Dios que el trabajo iniciado por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera ha dado frutos abundantes para la gloria de Dios.

Conclusión

Palabra de Dios en palabras humanas, así se podría resumir lo que es la Biblia; esa es una buena razón para expresar nuestro júbilo por disponer de un ejemplar de ella para nuestra nutrición y desarrollo espiritual. A pesar de la distancia temporal entre el primero de los autores (Moisés) y el último (Juan) el mensaje es uno sólo: Cristo es la solución a la tragedia humana.

Podemos terminar parafraseando una frase que circula por redes sociales: Si no lees la Biblia no pasa nada, pero si la lees tu vida cambiará; ya no vivirás la vida que Dios te dio en relación a tus deseos sino para la gloria de Dios.

¡Dios tenga misericordia de nosotros y Su Palabra siga sirviendo a Sus propósitos salvíficos!