Vida Cristiana

¡AL MAESTRO CON CARIÑO!

Por Francisco Vergara

¡Al maestro con cariño! era el nombre de una película antigua (1967), protagonizada por Sidney Poitier, en la que se ponía de manifiesto el respeto por la labor docente ejercida en medio de precariedades y adversidades, pero que con mucho empuje y coraje deja las metodologías tradicionales y adopta otras estrategias creativas para lograr enseñar a una población de un barrio problemático de Londres. Luego han salido muchas otras películas en las que se destacan distintos aspectos de aquellos que se dedican a la formación de las nuevas generaciones. ¿Se acuerdan de alguna de ellas?

Las personas que se dedican a las labores docentes, en los distintos niveles y en las diferentes instituciones educativas, han sido por lo general incomprendidos. Muchas veces han sufrido el menosprecio social por considerarlos profesionales de segunda o tercera categoría, sin tener en cuenta la importancia de su labor. También es cierto que hay algunos que denigran tan noble profesión, pero son los pocos; la gran mayoría se compromete de por vida y sacrificialmente para llevar adelante la tarea, a costa de sus propias aspiraciones.

Muchas veces las iglesias cristianas se han sumado a la falta de consideración de lo que hacen los docentes voluntarios de los esfuerzos dominicales, academias bíblicas o instituciones bíblicas o teológicas, con los distintos grupos etarios y los variados programas de formación. En realidad, en esta ocasión nos gustaría llamar la atención a valorar el servicio que brindan las personas que se dedican a enseñar, y a prepararse cada vez más y mejor, para dar un servicio de calidad.

Encontramos en Mateo 5:1-7:29 la pieza maestra del Gran Maestro; comienza la sección diciendo que usó una situación de campo para enseñar (5:1-2) y termina diciendo que la enseñanza fue extraordinaria, porque lo hacía con autoridad (7:28-29). Pero sabemos cómo terminó la historia, con el pedido de que el Maestro que los había deslumbrado con su enseñanza autoritativa sea crucificado, el pueblo siendo llevado a pedir a la autoridad romana la muerte del Maestro.

Debemos tener una actitud correcta hacia el Gran Maestro, y también hacia los que hoy llevan a cabo tan abnegada tarea. Hay un texto en particular que me llama la atención y me mueve a gratitud con aquellos que me enseñaron en la vida cristiana. Pablo escribiendo a los gálatas los exhorta: El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye (Gá. 6:6). Seamos agradecidos con Dios y con Sus instrumentos que nos enseñan, desafían y estimulan a seguir avanzando en nuestro conocimiento de la Palabra de Dios, para que nuestra vida sea ejemplo vivo, o en la expresión del apóstol: cartas abiertas al mundo, aprovechando la operación del Espíritu a través de quienes nos enseñan la Palabra (2 Co. 3:2-3).

Hay muchos textos bíblicos que nos hablan de los maestros y su importancia en la continuidad del testimonio eclesial (2 Ti. 2:2); de su enorme responsabilidad (Stg. 3:1).

¡Demostremos nuestro cariño a todos los que a pesar de las incomprensiones y dificultades se esfuerzan por ser de inspiración a los estudiantes a su cargo!

¡Que el Señor bendiga a todos los que se han preparado para servirlo en la tarea educativa!

¡Sigamos sirviendo a Dios y a Su pueblo!

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