Mujer: Vive tu fe

Creada para ser recompensada – Verónica Rodas

Por: Verónica Rodas
Fuente: mujerpiadosa.blogspot.com

 

Proverbios 31:31 “Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos”.

Me gustaría que hoy pudiéramos tomar conciencia de la importancia que tiene lo que sembramos con cada cosa que vivimos y hacemos. Cuánto afectan a nuestro futuro las decisiones que tomamos HOY. Cómo nuestra vida construye nuestro futuro, hora a hora, minuto a minuto.
Hemos estudiado todo lo que esta mujer es. Esto no lo logró de la noche a la mañana sino con disciplina, con su comportamiento temeroso a Dios y velando todos los días. Era una mujer que sabía que su futuro, el de sus hijos y esposo, dependía de las decisiones que tomaba.
Esta perseverancia y disciplina provocó en su vida un fruto maravilloso, una vida plena.

Cada día tenemos nuevos desafíos y elecciones que tomar. Cómo desarrollaremos nuestro día y qué haremos hoy, afectará nuestro mañana.
Tenemos sólo dos formas de edificar bien:
Podemos construir nuestra casa sobre la arena o edificar sobre la palabra de Dios, la roca firme (Mt 7: 24 al 27).

“Dadle del fruto de sus manos”

En este versículo, vemos dos figuras, primero la palabra «fruto” implicando lo que ella produce, y después la palabra “manos”, en relación al esfuerzo que realiza.
Así que esta expresión esencialmente está diciendo: «dadle lo debido”.
En otras palabras: «recompensadla por lo que ha hecho, tiene este privilegio».

«Dadle»

Una mujer sabia es recompensada. Lo que ella da, lo volverá a recibir.
Por devoción a Dios y amor a su familia, ella está dispuesta a entregarse. Al trabajar con perseverancia y abundar en la obra del Señor, sabe que su labor no será en vano.
¡Reconózcase lo que ha hecho con sus manos! ¡Sea alabada ante todos por sus logros!

1 Corintios 15:58 “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.
Nada de lo que hacemos es en vano, todo tiene su fruto, bueno o malo. Ella recibe un fruto agradable. Dios es un galardonador muy generoso de aquellos que le buscan con diligencia.
Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

La fe entonces no sólo cree que Dios existe sino confía que él galardona a aquellos que le buscan.
Entonces debemos saber que Dios recompensará cada acto piadoso que hagamos. Todo el bien que podamos hacer a nuestros esposos, hijos, familias, iglesias, jefe, vecinos, etc, será reconocido. ¡Qué milagro!
Efesios 6:8 “Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre”.

El Señor, que conoce todas nuestras obras, recompensará con exactitud todo lo que fue hecho en Su nombre y para Su gloria. Vale la pena vivir rectamente. Vale la pena temer al Señor.

“Del fruto de sus manos”

Es el resultado de su labor. En este pasaje hemos visto que sus manos han estado muy ocupadas haciendo el bien:
Proverbios 31:16 “Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos”.
Proverbios 31: 19 “Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca”.
Proverbios 31: 20 “Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso”.

“En las puertas”

Se refiere a la gente y las actividades que ocurrían a la puerta de la ciudad. Lo vimos cuando estudiamos Proverbios 31:23.
En este versículo vemos que las propias obras de la mujer virtuosa, sus propios hechos la alabarán en las puertas. Es decir, ella fue reconocida públicamente por sus buenas obras y resultados.
Isaías 3:10 «Decid al justo que le irá bien, porque comerá del fruto de sus manos”.

Rut tambien fue una mujer que recibió su alabanza:

Rut 3:11 “Pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa”.
Toda la gente del pueblo alabaría a la mujer descrita en Proverbios 31,  por ser una mujer de grandes logros. Esta mujer ganaría el respeto y alabanza de todos sus vecinos por su conducta.
Anhelemos mostrar la gracia de nuestro Salvador en cada una de nuestras tareas. Con nuestra conducta  hacemos atractiva la enseñanza del Señor.
Tito 2:10 “No defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador”.

Hemos tomado el compromiso de vivir vidas santas, estamos totalmente comprometidas a hacer buenas obras.
Tito 2:14 «Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”.

Mateo 5:16 «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
Pablo contando de la obra de Dios de él escribió en Gálatas 1:23,24: «Solamente oían decir: Aquél que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba. Y glorificaban a Dios en mí”.
Glorifican a Dios en nosotras cuando le servimos, cuando ven nuestro amor, nuestra entrega.
Juan 13:35 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Podemos hablar del trabajo que realizan nuestras manos día a día.
¿Qué es lo que sembramos? ¿cuánto se esfuerzan en hacer las cosas disciplinadamente y con excelencia?

Si leemos Proverbios podemos ver algunos versículos que nos hablan de nuestro trabajo y del fruto que tendremos por hacerlo arduamente:
Proverbios 14:23 “En toda labor hay fruto; Mas las vanas palabras de los labios empobrecen”.
Proverbios 27:18 ”Quién cuida la higuera comerá su fruto, Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra”.
Proverbios 28:19 ”El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza”.

Vidas para Dios
Vivamos nuestras vidas para Dios, digamos ¡Basta! a nosotras mismas. ¡Basta! a nuestro ego. ¡Basta! a nuestro egoísmo, a estar centradas en nosotras, a decir no quiero, no puedo…Vivamos para el Señor, porque él es Digno.
Confiemos en sus promesas y esperemos de él la recompensa.

Colosenses 3:23,24 «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.

Veronica Rodas

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Verónica Rodas

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